Ya sea para poner un negocio, remodelar la casa, comprar un coche, pagar los estudios o cualquier razón que se tenga, es muy probable que en algún momento de nuestras vidas recurramos a los métodos de financiamiento.

Claramente siempre se recomienda buscar la opción que más se acople a nuestras necesidades, con los mejores términos posibles y sin altas tasas de interés. Es por esta razón que debemos hacer un buen análisis y entender de manera adecuada las diferentes alternativas que nos ofrece el mercado.

Dos de los productos más populares son las líneas de crédito y los préstamos. Cada uno con sus características particulares, permite lograr diversos objetivos y nos comprometen a diferentes obligaciones.

Debido a la poca educación financiera que existe en el país, es común hablar de los créditos y préstamos como si fueran lo mismo, sin embargo, contratar uno u otro puede tener distintas repercusiones. Si bien, en ambos casos una entidad financiera otorga dinero, que tenemos que regresar en un futuro, la recepción del dinero y la forma en la que se hacen lo pagos, cambia.

¿Cuáles son las diferencias principales?

Sin duda, la diferencia más relevante es la recepción del monto solicitado. En el caso del préstamo, una vez aprobado, se recibe todo el dinero desde el principio del contrato. Por su parte, la línea de crédito permite ir disponiendo del dinero conforme se vaya necesitando. Por ejemplo, si te aprobaron una línea de crédito por $50,000 puedes retirar $10,000 para pagar tu colegiatura, $5,000 con el fin de arreglar tu coche y el restante seguirá disponible para cualquier otra necesidad que surja.

Conforme a los intereses por pagar. Generalmente, las líneas de crédito manejan una tasa más alta. Sin embargo, en el crédito solo pagas por lo que uses del monto aprobado. A diferencia del préstamo, donde se tiene que pagar sobre la totalidad del importe acreditado.

También encontramos  discrepancias en el tipo de plazos o estructuras que utiliza cada opción. Por lo general, los préstamos tienen un plazo determinado para ir devolviendo el dinero + los intereses pactados. Dicha cuotas suelen estipularse desde el inicio del contrato y su periodicidad es quincenal, mensual, semestral o anual.

Por su parte, los créditos también se conceden con un plazo determinado, pero a diferencia de los préstamos, cuándo éste se termina se puede renovar o ampliar. Tal característica revolvente es uno de los grandes atractivos que tienen la líneas de crédito. Pues otorgan flexibilidad para que el usuario vaya haciendo uso de los recursos y no caiga en problemas de liquidez.

Teniendo en cuenta las cualidades de cada instrumento, ¿cómo saber cuál elegir?

La finalidad que se le dé tiene que tomarse muy en cuenta, pues aunque tengan similitudes cada uno sirve para cosas diferentes. Comúnmente, un préstamo se solicita cuándo tenemos un objetivo en específico. Sea el motivo que sea, sabemos perfecto que ese dinero va a ir directito a cumplir dicho fin. Por su parte, la línea de crédito se solicita más por empresas o personas que buscan tener liquidez para poder hacer frente a cualquier situación que se les presente.

Si no sabes bien cuál elegir, o las dos opciones cumplen con tus necesidades, una gran alternativa es la que ofrecen nuestros amigos de CREDITEA. Empresa líder en la industria fintech de México, la cuál maneja muy buenas tasas y productos innovadores para satisfacer las necesidades de sus clientes. Tal es el caso de los préstamos que se convierten en línea de crédito.

¿Cómo funciona? Es muy sencillo. Entra a la página de CREDITEA y sigue los siguientes pasos:

  1. Regístrate y has tu solicitud de préstamo.
  2. En cuánto veas el préstamo pre-aprobado, tendrás que completar tu solicitud introduciendo: INE/IFE vigente, el número de tu tarjeta y un estado de cuenta actual.
  3. Recibirás una llamada para verificar tus datos y en cuestión de minutos ¡Tendrás el dinero en tu cuenta!
  4. Aquí es dónde se pone interesante, pues si realizas los pagos a tiempo y mantienes un buen historial crediticio, podrás obtener una línea de crédito sin necesidad de hacer una nueva solicitud.
  5. Esto te permitirá retirar dinero conforme los vayas necesitando y lo mejor es que no existe costo por retiro.
  6. Todo movimiento que hagas lo podrás ver fácilmente en tu perfil CREDITEA y así no perder el control de tu dinero.

 

Al ser un hibrido entre préstamo y crédito, este producto innovador permite que cumplas distintos objetivos y le da una gran flexibilidad a tus finanzas. Aprovecha las alternativas que ofrece el mercado, compara tus opciones y has que tu dinero rinda de la mejor manera posible.

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